Titón, un cineasta de culto

16 abril, 2021

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“Durante mucho tiempo, cada vez que me preguntaban mi profesión me daba vergüenza decir que era director de cine, pues eso no existía en nuestro país. Al decirlo, muchos pensaban que yo dirigía o administraba un cine, y me preguntaban cuál. Después, tratando de evitar esa confusión, decía que era cineasta…….”[1]

Encontrando en el cine todas las inclinaciones o expresiones del arte que invadían su espíritu artístico, Tomás Gutiérrez Alea (Titón) se convirtió en los más destacados directores del cine cubano de todos los tiempos. Hoy hacemos una parada para recordar su legado como cineasta de culto y de obligado estudio en el vigésimo quinto aniversario de su partida física.

Alimentado por el neorrealismo italiano, después de una estancia en la escuela de Roma, Tomás Gutiérrez Alea encontró en esa expresión artística la capacidad apropiada para hacer un cine nacional. Dada la urgencia de poder mirar y con ojo crítico contar la realidad de la sociedad cubana con sabor neorrealista. Es alimentado de esta corriente, que surge el documental El Mégano (1955), dirigido por Julio García Espinosa con la colaboración de Titón. Esté fue sin dudas un documental que marca un antes y un después en la historia del cine cubano y del cine revolucionario.

Llegada la Revolución, Alea, forma parte del equipo que junto Alfredo Guevara, constituyen el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). En el temprano año de 1960 estrena Historia de la Revolución (1960), primer largometraje de ficción realizado por el recién creado ICAIC. No solo se estrenó como el primero en filmar un largometraje, sino que, el primer cartel promocional producido por el ICAIC, fue para esta película cubana, obra del diseñador Eduardo Muñoz Bach.

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Titón a lo largo de su vida logró la realización de más de veinte filmes, entre largometrajes, documentales y cortos. Mostró una lucidez en resaltar las problemáticas sociales, económicas y políticas del país, solo basta con volver a su filmografía de losprimeros años de la Revolución para darnos cuenta de cuán auténticamente libre fue su cine. Movido por la pasión y la furia de crear un cine verdaderamente auténtico y con una identidad propia, en la década del 60´ dotó a la filmografía nacional de títulos de gran valor histórico y social. Desde el choteo, el drama, la comedia, se explicaba una sociedad que estaba en constante cambio y los dilemas a los que se enfrentaban los contemporáneos. Títulos como Las doce sillas (1962), La muerte de un burócrata (1966), en este último el personaje principal se ve envuelto en un círculo de infierno burocrático, cerrando una tesis evidente, “hay que matar al burocratismo para que la vida fluya mejor”, hasta Memorias del Subdesarrollo (1968), existiendo en Cuba en los inicios de la Revolución Cubana, muchos Sergio.

 

La gran mayoría de sus filmes son retratos de una sociedad en movimiento, manteniendo ese neorrealismo crítico dentro del cine durante toda su trayectoria como cineasta, a partir de una crítica constructiva, realista y desde luego con un alto grado de autenticidad. Ejemplo, su filme Fresa y Chocolate (1993) convertido en uno de los primeros en tratar la temática homosexual en el cine nacional. Fue, es y será T.G. Alea sin duda un cineasta de todos los tiempos, una realidad viva del cine cubano.

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La Cinemateca de Cuba ha dedicado especial atención a la restauración de sus filmes, contando con cinco clásicos restaurados de Tomás Gutiérrez Alea (Titón) de largometrajes de ficción y un documental.Memorias del Subdesarrollo (1968),Los sobrevivientes (1979), Una pelea cubana contra los demonios (1971), La muerte de un burócrata (1966) y el más reciente que fue La última cena (1976) filme que se puedo disfrutar durante la 42 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y el documental el Arte del Tabaco (1974). Volver a Titón es volver a lo real-maravilloso de nuestro cine.

 

Por Jann Naranjo González

[1]Fornet, Ambrosio, Alea, una retrospectiva crítica, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1987.




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